La acampada de València (provincia de Valencia) por el derecho a la vivienda, que lleva casi un mes en el centro, se mantiene indefinida hasta que se respete una mesa de diálogo con todas las administraciones y entidades.
- La acampada de València se mantiene indefinida desde hace casi un mes.
- Los manifestantes piden declarar la ciudad zona tensionada por el aumento del alquiler hasta 2.000 euros por 50 metros cuadrados.
- La continuación depende de una mesa de diálogo activa con todos los organismos y entidades.
¿Cuál es la situación de la acampada por el derecho a la vivienda en València?
Desde el primer día, los ocupantes han establecido una presencia permanente en el centro de València, reivindicando el derecho a una vivienda digna. Dan, responsable de coordinación de prensa y redes, ha explicado que la movilización ha provocado un cansancio notable entre los participantes, que trabajan y estudian a la vez. "Hay gente que está más cansada, trabajamos y estudiamos, por mucho que se diga que no, yo vengo de trabajar ahora corriendo, me voy ahora otra vez", ha comentado.
Según Dan, la duración actual supera las tres semanas, y la fatiga se hace evidente: "mañana cumplimos un mes y se nota mucho el cansancio porque es agotador". La protesta se mantiene viva gracias a la solidaridad entre las diferentes comisiones que, a pesar de haberse reubicado desde la Puerta del Sol de Madrid, continúan coordinando las acciones en València.
¿Por qué se reclama declarar València zona tensionada?
Los manifestantes han elaborado un manifiesto que pretende ser presentado esta semana, donde solicitan que la ciudad sea declarada zona tensionada. Dan ha relatado su experiencia personal: "Vivo en el barrio de Patraix y hace dos meses que me he ido porque mi alquiler en septiembre subió a 2.000 euros por un piso de 50 metros cuadrados. No puedo pagar 2.000 euros por una habitación, es insostenible".
Esta situación, según él, afecta no solo a los residentes, sino también al comercio local, que se ve obligado a aumentar los precios hasta el punto de convertirse en franquicias. "Hay gente del comercio local que ha cerrado porque es insostenible", ha advertido.
¿Cómo puede una mesa de diálogo activa poner fin a la acampada?
La clave, según las declaraciones de Dan, es establecer una mesa de diálogo que incluya a todos los organismos y entidades implicadas. "Queremos que se nos escuche y, una vez que se nos escuche, se prometa que se trabajará sobre ello y no sea una ley que se aprueba y luego se queda abandonada", ha afirmado.
Hasta que esta mesa se respete y se garantice una interlocución directa con las administraciones, la protesta continuará indefinida, tal como indica la fuente original. La presión social y las reivindicaciones económicas continúan siendo el motor de la movilización.
