La Federació de Persones Sordes de la Comunitat Valenciana (Federación de Personas Sordas de la Comunitat Valenciana) (FESORD CV) pide, este sábado en València (provincia de Valencia), que los derechos reconocidos a las personas sordas se conviertan en prácticas reales, trabajando con las instituciones públicas.
- La FESORD CV celebra el DIPS (Día Internacional de las Personas Sordas) 2026 en València el 26 de septiembre de 2026.
- La presidenta Carmen Juan reclama que los derechos reconocidos se traduzcan en acceso real a la educación y el empleo.
- La consellera Elena Albalat subraya la importancia de la lengua de signos para la participación plena.
¿Cuál es la demanda principal de la FESORD CV este año?
Durante la jornada, la presidenta de la federación, Carmen Juan, ha subrayado que, aunque en los últimos años se ha avanzado en el reconocimiento legal de los derechos de las personas sordas, ahora es necesario que estos derechos se traduzcan en realidades concretas. Ha insistido en que la colaboración con las administraciones públicas es imprescindible para garantizar que las demandas se conviertan en compromisos institucionales y, finalmente, en un cumplimiento efectivo.
Según la declaración de Juan, la garantía de accesibilidad, la lengua de signos y los recursos necesarios son elementos clave para que las personas sordas puedan participar plenamente en todos los ámbitos de la sociedad. Esta postura se apoya en el manifiesto de la CNSE (Confederación Estatal de Personas Sordas) por la Semana Internacional de las Personas Sordas 2026, que destaca la brecha existente entre tener derechos y poder ejercerlos.
El manifiesto incluye exigencias concretas como una educación inclusiva y plurilingüe de calidad, interpretación y videointerpretación en los servicios públicos, profesionales suficientes y formados, empleo sin discriminación, información accesible y participación plena en todas las políticas que les afectan. El Día Internacional de las Personas Sordas ha servido de plataforma para difundir estas reivindicaciones.
¿Quiénes son los actores implicados y qué experiencia aportan?
El evento ha contado con la presencia de la presidenta de la Associació Valenciana de Persones Sordes (Asociación Valenciana de Personas Sordas) (AVS), Maria Luisa Prats, que ha recordado que los cien años de historia de la entidad son fruto de un trabajo constante y de un compromiso firme con la comunidad sorda. Prats ha resaltado el papel de las asociaciones a lo largo de los años para conseguir avances legislativos y sociales.
También ha intervenido la consellera de Serveis Socials, Família i Infància (Consejería de Servicios Sociales, Familia e Infancia), Elena Albalat, que ha destacado la importancia de la accesibilidad a la comunicación para avanzar hacia una inclusión real y una autonomía plena para las personas sordas. Albalat ha subrayado que la lengua de signos es esencial para garantizar la participación plena en la sociedad.
Las actividades desarrolladas durante la jornada, como humor en lengua de signos, música en LSE (Lengua de Signos Española) (canciones en lengua de signos) y teatro, han mostrado de manera práctica cómo la cultura y el entretenimiento pueden ser accesibles e inclusivos, reforzando el mensaje de que la inclusión no es solo una cuestión legal, sino también cultural.
¿Cómo se puede avanzar hacia la implementación de los derechos?
Según la FESORD CV, la clave para transformar los derechos reconocidos en realidades consiste en una colaboración estrecha con las administraciones públicas. Esto implica que las demandas de la comunidad sorda se conviertan en compromisos oficiales y que se destinen recursos suficientes para la formación de profesionales, la instalación de equipos de videointerpretación y la creación de materiales accesibles.
La consellera Albalat ha indicado que el gobierno regional está dispuesto a trabajar en esta dirección, pero que es necesaria una implicación activa de las entidades representativas y de la sociedad civil para asegurar que las políticas se traduzcan en acciones concretas.
En resumen, la jornada del DIPS 2026 ha servido como recordatorio de que, después de cien años de esfuerzos, aún queda mucho por hacer para garantizar que las personas sordas puedan disfrutar de los mismos derechos y oportunidades que el resto de la población, con una atención especial a la educación, el empleo y la comunicación en lengua de signos.
