Ana Peleteiro, nacida el 2 de diciembre de 1995 en Ribeira (provincia de La Coruña), explica cómo su adopción y la infancia en el pueblo marinero la formaron, y hoy comparte su visión sobre la solidaridad femenina en el concierto de Shakira en Madrid.

Las 3 claves
  • Ana Peleteiro fue adoptada con dos días de vida en Ribeira en 1995.
  • Su madre adoptiva era profesora del centro escolar que ella misma asistía.
  • En el concierto de BOSS con Shakira, destacó la importancia de admirar a las mujeres.

¿Qué influencia tuvo la familia adoptiva en la trayectoria de Ana Peleteiro?

Según el relato de la propia atleta, fue acogida por José Manuel Peleteiro y Carmen Brión poco después de nacer, y crearon un entorno de respeto y libertad. La adopción y el apoyo constante fueron la base de su crecimiento. La madre adoptiva, según su declaración, era la profesora del colegio al que asistía, y el padre trabajaba como jefe de estudios, animándola a defenderse y a no ser objeto de burlas. La profesora y el jefe de estudios le inculcaron valores de respeto y empatía.

En su infancia, las playas y plazas de Ribeira se convirtieron en su espacio de juego, y su energía la dirigió hacia diversas actividades: gimnasia rítmica, ballet y, finalmente, el atletismo en el Club Atletisme Barbanza. Allí, bajo la tutela de María José Martínez Patiño y el entrenador Carlos Landín, descubrió una aptitud natural para el salto y la velocidad, ganando las primeras medallas en competiciones escolares de Galicia.

¿Cómo describió Ana Peleteiro la solidaridad femenina en el concierto de Shakira?

Durante el evento BOSS Recognize BOSS, organizado en Madrid, la atleta compartió una reflexión sobre la importancia de admirar y apoyar a las mujeres. «Nos admiramos más las unas a las otras y eso es súper bonito», afirmó, subrayando que la competencia debe ceder paso a la colaboración.

También remarcó que «Cada vez hay menos competencia y más admiración», destacando que el reconocimiento mutuo impulsa el crecimiento personal y colectivo. Este mensaje lo compartió junto a Isabel Jiménez y Sara Carbonero, reforzando la idea de que las mujeres son motor de cambio e inspiración para las futuras generaciones.

¿Qué valores de inclusión y respeto ha promovido Ana desde su infancia?

Desde pequeña, la atleta aprendió a no juzgar sin conocer, una lección que su madre adoptiva le transmitió: «Escucha y no juzgues sin conocer». Este enfoque la llevó a defender la igualdad de oportunidades y a promover el respeto mutuo en todos los ámbitos, desde la escuela hasta el mundo del deporte. Según sus palabras, «el mundo sería mejor si todos respetáramos la vida del otro», una convicción que sigue guiando su trayectoria.